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Instituto Movimiento y Salud

5 Consejos para adultos con solera

26 octubre, 2020

La práctica del chikung de salud otorga beneficios a todo el mundo que lo practique de manera regular, pero además, resulta especial para mantener o recuperar movilidad, ganar estabilidad y en general mejorar la calidad de vida a partir de los 65 años.

El chikung de salud es una combinación de movimientos suaves y agradables, respiraciones profundas y meditación que otorga unos grandes beneficios al cuerpo, las articulaciones y los músculos sin provocar tensiones o riesgos de lesión cuando las cosas se hacen bien. Y esta es la clave: “Cuando las cosas se hacen bien”. A veces confundimos el hacer bien con ser exacto a la muestra dada por el maestro o la maestra que lleva toda la vida moviéndose y nos lleva a forzar más allá de nuestras posibilidades. Hacer las cosas bien implica sobre todo entender los principios del movimiento y aplicarlos correctamente entendiendo nuestras limitaciones.

Aquí tienes cinco puntos a los que deberías prestar atención si estás comenzando con tu práctica del chikung o si ya tienes experiencia, pero quieres maximizar sus efectos.

1. Escucha a tu cuerpo

Todos tenemos nuestros achaques, viejas lesiones, molestias, problemas de salud, antiguos golpes que hemos ido acumulando a lo largo del camino y debemos estar atentos a lo que nos dice el cuerpo. Así que si estás practicando chikung y algo duele, molesta o incomoda, necesitamos ser conscientes, parar y ajustar para hacerlo cómodo para nosotros.

Da lo mismo en que etapa de la vida estés, si escuchas a tu cuerpo y no vas en su contra, podrás refinar tu práctica y hacer que funcione en tu cuerpo y mejorar tu salud.

Lo ideal es que tengas un profesor que te observe cuidadosamente y te corrija cuando haces algo mal. Pero cuando practicas por tu cuenta desde casa, puede que no tengas acceso a ese tipo de supervisión, por lo que tendrás que depender de ti mismo. Esto, aunque no es lo ideal, puede no ser un problema si siempre prestas atención a lo que pasa en tu cuerpo

Nuestro cuerpo quiere estar sano, sentirse bien, de manera que cuando siente que no va en el camino correcto, nos va a enviar señales. Muchas veces me sorprendo de lo sordos que podemos llegar a ser a estas señales por el simple hecho de haberlas ignorado toda la vida. Veo a menudo gente en clase retorcidos, con posturas forzadas sin darse cuenta de lo que están haciendo. Aprender a ser conscientes de estas señales y no ignorarlas es la clave para poder corregir y ajustar nuestra práctica.

2. Regla de los 3/4

Puedes practicar el chikung de una manera intensa en la que sientas como tu cuerpo trabaja de verdad en incluso provocarte una buena sudada, pero también puede realizarse de manera suave y agradable. Si estás comenzando tu práctica, si tienes algún problema de salud o si simplemente estás empezando a aprender a escuchar tu cuerpo, te recomiendo encarecidamente que sigas la regla de los 3/4. 

Esto significa que trates de realizar tu práctica llevándola a las tres cuartas partes de tu rango máximo de movimiento y que te mantengas a tres cuartos del máximo esfuerzo que puedas realizar. Eso significa que si estás haciendo un movimiento que requiere un estiramiento, aunque sientas que puedes ir más allá, detente cuando alcances el 75% de tu rango máximo. Cuando tienes que hacer una bajada profunda en las piernas, deja de bajar cuando alcances los tres cuartos de tu rango máximo.

De esta manera conservarás tu energía y ésta, podrá ir aumentando poco a poco con el tiempo.

Es muy fácil hacer un sobre esfuerzo cuando estamos aprendiendo, pero la práctica de chikung tiene que ver con encontrar la fluidez, la armonía en nuestro movimiento. Por eso es muy importante dar marcha atrás de ese máximo de esfuerzo y quedarnos en los tres cuartos.

La idea de no sobre esforzarnos es especialmente importante cuando tenemos un problema de salud y lo es más en nuestro aprendizaje. No es lo mismo hacer una práctica de 15 minutos que asistir a una clase o hacer un seminario de fin de semana. Volviendo al primer punto, escucha tu cuerpo, descansa si lo necesitas cuando estás aprendiendo. Las formas están diseñadas para hacer un número de repeticiones, pero en clase, para poder aprender, se repite mucho más, pudiendo tener el efecto contrario al deseado. Esto es una carrera de fondo, no un sprint, y con esta idea, llegamos al tercer punto.

3. Nota las pequeñas mejoras durante la práctica y en tu vida.

Hay gente que nota unos cambios dramáticos durante su práctica. Empieza la sesión con unas molestias tremendas y termina la práctica completamente renovado o empieza arrastrando un estrés tremendo de toda la semana y termina sintiéndose uno con el universo. Pero para la mayoría de la gente esto no sucede de esta manera. Esto no significa que no tengamos mejoras. 

Debemos prestar atención a los pequeños cambios que van sucediendo en el día a día. Por ejemplo “Anda, mi hombro me molestaba al hacer este movimiento y ahora ya no”, o “antes perdía el equilibrio aquí siempre y ahora estoy más estable”. 

Estos pequeños cambios no suceden en una sola sesión sino que pueden llevar semanas o incluso meses. Pero es muy importante ser consciente de ellos y además ver que estos cambios no sólo suceden en la práctica, sino en otros aspectos de tu vida. De pronto un día, al ponerte los calcetines te das cuenta de que los pies no están ya tan lejos, que al subir al autobús, no has tenido que tirar con tus brazos para superar el escalón o que en una situación estresante, te ha afectado menos. Por tanto, se consciente y valora todas estas pequeñas mejorías en la práctica y en tu día a día.

4. Céntrate en la coordinación del cuerpo y la respiración.

El chikung sin la coordinación de la respiración es sólo una actividad física suave. Hacer una actividad física suave está bien, desde luego, mejor que quedarnos tirados en el sillón. Pero cuando combinamos movimientos suaves con respiraciones profundas e intención clara se convierte en un sistema que mejora la salud. Por tanto una buena respiración, profunda coordinada con el movimiento es fundamental en nuestra práctica. 

Existen numerosos estudios que demuestran los efectos de la respiración sobre nuestra salud. La respiración no tiene porqué ser complicada. Pude ser una técnica sencilla de respiración.

¿Cuántas veces dedicamos un momento sólo a respirar y a sentir? La práctica de chikung de salud es un momento perfecto para poder hacerlo y además lo potenciamos a través de movimientos que nos ayudan con el proceso de respiración. Movimiento y respiración no son dos cosas separadas que debemos hacer a la vez, sino que la respiración debe marcarnos el ritmo del movimiento y el movimiento debe dar soporte a la respiración.

Si tienes claras estos cuatro consejos, te va a resultar muy sencillo seguir el quinto.

5. Encuentra la fluidez. 

Queremos encontrar en nuestra práctica un estado en el que el movimiento surge de manera natural, suave y energizante; en el que te sientes consciente del momento presente, el cuerpo quiere moverse sólo y la respiración fluida le acompaña. En pocas palabras, te encuentras en “la zona”. 

Todos hemos podido experimentar este estado en algún momento de nuestra vida, cuando estamos trabajando, tocando un instrumento, escribiendo o haciendo ejercicio. Este es un lugar maravilloso en el que encontrarse y es muy satisfactorio y sanador para el cuerpo, la mente y las emociones. 

Así que debemos permitirnos entrar en ese estado e incluso animarlo en nuestra práctica. Cuando estamos empezando, tenemos que pensar en tantas cosas que resulta complicado, pero según vayas tomando confianza con la técnica es posible que empieces a experimentarlo en alguna parte de tu práctica y con el tiempo te será más fácil entrar en ese estado para todo tu entrenamiento.

Es muy importante entender que todos los movimientos se pueden adaptar y que de la manera correcta siempre podemos sacar beneficio a la práctica. Tu eres el principal responsable de tu progreso.

Nos vemos en el tapiz.