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Instituto Movimiento y Salud

La llegada del Taichi a Beijing

10 noviembre, 2024

Hoy vamos a viajar un poco en el tiempo, a la época de la dinastía Qing, para hablar de cómo el Taijiquan, o Taichí como lo conocemos muchos, llegó a Beijing. ¿Sabías que al principio este arte marcial estaba reservado para la élite?

Hoy vamos a viajar un poco en el tiempo, a la época de la dinastía Qing, para hablar de cómo el Taijiquan, o Taichí como lo conocemos muchos, llegó a Beijing. ¿Sabías que al principio este arte marcial estaba reservado para la élite?

Esta historia que te voy a contar está basada en la historia que Ma Yueliang, el yerno mayor de Wu Jianquan, maestro del Taijiquan estilo Wu de renombre en su época,  contó en una fiesta de bienvenida en su honor.

Para empezar, vamos a hablar de Yang Luchan, un hombre increíblemente habilidoso que nació en el condado de Yongnian, en la provincia de Hebei. A Yang, ya era famoso por su destreza en el Taijiquan, le llamaban ‘Yang el Invencible’. Suena impresionante, ¿no? En aquella época dónde era normal que bandidos asaltaran en los caminos o atacaran aldeas, que otros maestros te retaran para demostrar que su estilo era mejor que el tuyo, conseguir el apodo de “el invencible” era algo serio. Nadie podía ganarle. Sin embargo, lo interesante comienza cuando un hombre llamado Wu Ruqing, un funcionario de alto rango, lo introduce en la corte imperial en Beijing.

Wu Ruqing conocía bien las habilidades de Yang, así que cuando el Príncipe Beile, un hombre de la realeza que sufría de parálisis en un lado de su cuerpo, buscaba un maestro de artes marciales para su hijo, Wu dijo: 

‘Conozco a la persona perfecta’. 

Y así, Yang fue invitado a la corte. Ahora, imagínate esto: el príncipe, que no había podido levantarse de la cama en años, recibe a Yang, quien con toda tranquilidad le toma de la mano y le dice: ‘Señor, ¿por qué no se levanta?’. El príncipe Beile respondió: “Hace muchos años que no puedo levantarme de la cama”. Yang Luchan dijo a alguno de los asistentes del príncipe: «Trae sus zapatos y pónselos». Después de ponerse los zapatos, Yang Luchan tomó la mano del Príncipe Beile y lo acompañó por la habitación.

Después de esa pequeña demostración, el príncipe no dudó en contratar a Yang como maestro de su hijo, Shi Shaonan, quien se convertiría en el primer discípulo de Yang en Beijing. 

Pero no fue el único que quedó impresionado con las habilidades de Yang. Pronto, otros altos funcionarios y nobles empezaron a querer aprender de él. Uno de los más importantes fue Yue Zhuchen, un general descendiente del gran héroe Yue Fei

Yue también insistió en que Yang le enseñara, aunque al principio Yang dudó porque Yue era un campeón marcial y un general de alto rango, igual que los príncipes. ¡Imagina la presión!

En esos días, Yang también fue llamado a enseñar en el campamento militar de los Ocho Estandartes, donde entrenó a muchos oficiales. De entre todos los que aprendieron de él, tres se destacaron particularmente: Wan Chun, Ling Shan y Quan You. 

Cada uno desarrolló sus propias habilidades únicas. Wan Chun era puro poder, Ling Shan sabía cómo emitir fuerza de manera fluida, y Wu Quan You, bueno, Wu Quan You tenía la habilidad perfecta para combinar suavidad y dureza. Este último es especialmente importante porque Wu Quan You se convertiría en el fundador del estilo Wu de Taijiquan.

Curiosamente, Yang Luchan decidió no tomar a estos tres como sus discípulos directos. En lugar de eso, les dijo que si querían ser sus discípulos, tendrían que aprender de su hijo, Yang Ban Hou. ¿Por qué hizo esto? Bueno, imagínate: ya tenía como discípulos a un general y a un príncipe. No sería muy apropiado que otros de menor rango estuvieran al mismo nivel que ellos, ¿no? Así que estos tres talentosos estudiantes se convirtieron en discípulos de Ban Hou, aunque siguieron aprendiendo directamente de Yang Luchan.

Pero aquí hay un pequeño detalle: Yang Ban Hou, aunque era muy habilidoso, tenía un carácter… digamos complicado. No le gustaba que le hicieran preguntas. De hecho, si le preguntabas algo que no le gustaba, ¡te daba un golpe! Así que no muchos podían aprender de él. Cuando Yang Luchan regresó a Beijing después de un tiempo, sus discípulos se quejaron: ‘Maestro, durante el año que te fuiste, no aprendimos casi nada’. Y así, Yang decidió enseñarles unos años más directamente.

Con el tiempo, el Taijiquan se fue expandiendo fuera de la corte. En 1913, un discípulo del estilo Yang, Xu Yusheng, fundó la Sociedad de Investigación en Educación Física en Beijing.

Aquí es donde las cosas cambian para siempre, pero…, antes de seguir, si te está gustando el vídeo, aprovecha para darle un “me gusta”. Esto me ayuda mucho para que YouTube promocione el vídeo y poder seguir haciendo contenidos para el canal.

Bueno, seguimos con la historia,

Antes, el Taijiquan era un arte reservado, practicado en las mansiones de príncipes y generales, lejos del público. Pero con la creación de la Sociedad de Investigación en Educación Física, empezó a enseñarse abiertamente. Yang Shaohou, Yang Chengfu y Wu Jianquan fueron invitados a enseñar en la sociedad, y aquí es cuando decidieron modificar el Taijiquan.

Antes incluía movimientos explosivos, saltos y acciones complejas. Pero claro, no eran muy adecuados para los nuevos estudiantes, muchos de ellos mayores. Así que Yang Chengfu y Wu Jianquan eliminaron los movimientos más difíciles y lo transformaron en la forma lenta continua y suave, haciéndolo más accesible y adecuado para el público en general como ejercicio físico que cualquiera podía practicar.

Como resultado, Yang Chengfu es considerado la persona que estandarizó el Taijiquan del estilo Yang, y Wu Jianquan hizo lo mismo con el Taijiquan del estilo Wu. En consecuencia, estas formas se conocieron como Taijiquan estilo Yang y Taijiquan estilo Wu. A partir de ese momento, el Taijiquan comenzó a enseñarse y practicarse abiertamente en la sociedad de Beijing, continuando hasta el día de hoy.

Yang Shaohou, por otro lado, fue muy terco e insistió en no cambiar su estilo de enseñanza. Dijo: “Así es como practico y así es como enseño. Si quieres practicar, hazlo a mi manera o no lo hagas en absoluto”

Así que, aunque muchos piensan que el Taijiquan siempre fue así de accesible, al principio era algo cerrado, un ‘arte interno’ que no se mostraba en público. Fue gracias a estos maestros que se empezó a compartir con el mundo. Y mira ahora, se practica en parques de todo el mundo. Es fascinante pensar cómo algo que empezó en las mansiones de la élite ha llegado hasta nosotros, ¿verdad?

Así que, la próxima vez que practiques Taijiquan, recuerda que cada movimiento que haces está lleno de historia. Estás conectando con Yang Luchan, con príncipes y generales, y con todos los que ayudaron a que este arte se compartiera con el mundo. Un legado que, con suavidad y constancia, sigue vivo hasta nuestros días.